Arcadi Alibés, periodista deportivo, 67 años: “El maratón es una filosofía de vida que sólo entendemos los que lo corremos”

Arcadi Alibés tiene 67 años y una colección de medallas que resume buena parte de su vida. Periodista reconocido por su trabajo en la televisión autonómica catalana TV3, encontró en las carreras de larga distancia mucho más que una afición.
Lo que comenzó como un desafío deportivo durante su juventud terminó convirtiéndose en una forma de entender la existencia, tomar decisiones y descubrir lugares que difícilmente habría conocido de otra manera.
Su primer maratón fue en 1980 cuando era un veinteañero. Con el tiempo, la pasión se transformó en una búsqueda de mejores marcas, hasta que descubrió que las experiencias acumuladas en el camino tenían un valor mucho mayor que los minutos que pudiera descontar al cronómetro.
Descubriendo el mundo a través de las maratones
Pero aquella relación con el deporte fue cambiando. La satisfacción de completar las pruebas dio paso a una etapa en la que Arcadi Alibés empezó a prestar más atención a los tiempos y a la posibilidad de mejorar sus resultados.
“Me entró la marquitis: quería rebajar mis tiempos”, explicó el español al recordar ese período.
Alibés con seis medallas de maratones en abril 2026. Foto: IG/arcadi42La búsqueda de mejores marcas lo llevó a alcanzar su récord personal en Sevilla, en 1994, cuando completó un maratón en 2 horas y 53 minutos. Fue el punto más alto de aquella etapa competitiva, en la que el cronómetro ocupaba un lugar central.
Sin embargo, con los años, su manera de relacionarse con las carreras cambió. La obsesión por mejorar los registros fue dejando espacio para una forma diferente de disfrutar el deporte, más vinculada con las experiencias, los viajes y las personas que conocía en cada competencia.
Ese cambio no significó abandonar el desafío físico. Por el contrario, le permitió encontrar otras razones para seguir corriendo y descubrir que una carrera podía ofrecer mucho más que una posición en la clasificación.
La trayectoria de Alibés como corredor quedó plasmada en su libro Córrer per ser feliç, publicado en 2010. En esa obra, el periodista repasó las experiencias que acumuló durante sus numerosos maratones y puso el foco en aquello que consideraba más valioso de su recorrido.
“Di la vuelta al mundo”, escribió al referirse a sus viajes como corredor.
Entre los recuerdos que destacó figuraban dos escenarios especialmente llamativos. Uno fue la Antártida, donde tuvo la oportunidad de correr en un entorno excepcional. El otro, el desierto del Sáhara, donde compartió una jaima -tienda de campaña de los pueblos nómadas del norte de África- con refugiados.
También recordó las ocasiones en las que pudo correr junto a figuras de primer nivel, como Haile Gebrselassie y Sammy Wanjiru, dos atletas que dejaron una huella en la historia del maratón.
El libro en el que reunió 100 razones para correr
La experiencia acumulada durante décadas también llevó a Alibés a preguntarse qué explicaba la popularidad de un deporte que, en apariencia, no requiere grandes recursos ni una infraestructura compleja.
El español se licenció en periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Foto: IG/arcadi42¿Por qué tantas personas salen a correr por calles, parques, caminos y montañas? ¿Qué impulsa a los corredores a participar en pruebas cada vez más multitudinarias, aun cuando saben que no llegarán entre los primeros ni necesariamente ganarán una medalla?
Esas preguntas forman parte del planteo de Córrer per ser feliç, una obra en la que el periodista reunió 100 motivos para practicar esta actividad.
En una de las sinopsis del libro, Alibés presentó una serie de argumentos vinculados con los beneficios físicos y psicológicos que se asocian con la práctica habitual de correr.
Entre ellos mencionó la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, el fortalecimiento de músculos, huesos y tendones, y el retraso de la osteoporosis. También señaló su relación con un mejor descanso y con la posibilidad de combatir la ansiedad y la depresión.
La lista incluía, además, la posibilidad de “alargar la vida sexual”.
Las maratones, una filosofía de vida
Con el paso de los años, correr se convirtió para Alibés en algo más que una práctica deportiva. La actividad pasó a ocupar un lugar cotidiano y a influir en su manera de pensar y afrontar decisiones.
En su libro dejó constancia de esa relación entre el ejercicio y la vida personal. “Las decisiones importantes las he tomado siempre corriendo”, escribió.
La afirmación revela hasta qué punto incorporó las carreras a su rutina. Los kilómetros no eran solamente un espacio para entrenar el cuerpo, sino también un momento para ordenar ideas, reflexionar y evaluar situaciones importantes.
Esa dimensión ayuda a entender por qué su relación con el maratón cambió a medida que acumuló experiencia. En los primeros años, el desafío estaba asociado con completar la distancia y mejorar los tiempos. Más adelante, las carreras adquirieron un significado que iba más allá del resultado.
Alibés también resumió esa concepción en otra frase de su obra: “El maratón es una filosofía de vida que sólo entendemos los que lo corremos”.
Fuente: www.clarin.com



